
¿Cómo conociste CONCAES?
Estudio criminología en la UCAM (Universidad Católica de Murcia) y en una de las asignaturas vinieron Carmela, la coordinadora de CONCAES Murcia y una compañera a darnos una charla y me apunté para ser voluntaria. Hice las formaciones y desde entonces estoy aquí, hará unos dos años más o menos. Después de un tiempo siendo voluntaria estaba tan contenta que decidí hacer las prácticas de mi carrera en CONCAES.
¿Cómo es un día en tu voluntariado?
Pues depende mucho del taller, si es dentro de prisión o con TBC´s, son actividades distintas. Las personas requieren de ti y todas al final te aportan algo a tu vida.
¿En qué talleres has participado?
Un poco de todo, Diálogos Restaurativos, Proyecto Olivo, Yedra, Espacio Acuerdo y, también, en Mujeres que Cuentan.
¿Qué es lo que más te gusta?
Diálogos Restaurativos es el que más he hecho a lo largo de mi trayectoria en Concaes, haces un recorrido del delito, puedes tener muchos años a una persona en prisión y que no reflexione sobre las circunstancias ni el problema y eso es lo que más me gusta, la forma en que hace reflexionar a las personas participantes para saber dónde radica el problema.
Olivo me gusta porque son personas mayores de 60 años, me transmiten ternura, me recuerda a mis abuelos. Pienso que la gente mayor siempre tiene mucho que aportar, tienen un recorrido de vida más largo que el mío y eso siempre enriquece.
En Yedra las personas tienen muy establecida su rutina y por ello me gusta ver el esfuerzo que hacen para venir al taller, salir de esa rutina, conseguir integrarse y siempre intentando aportar lo mejor que pueden.
Espacio Acuerdo ahora lo estamos haciendo en el módulo de jóvenes de 18 a 25 años, es una actividad intensa, son muchos internos cada uno muy diferente y personalidades distintas, allí sí conoces a la persona porque entras en su espacio y sí percibes cómo se siente, si tiene ganas de realizar la actividad, si no, al ser una actividad voluntaria pueden entrar y salir cuando quieran. Firmamos un listado de asistencia, pero no es como en Diálogos Restaurativos que son diez sesiones consecutivas. Aquí conoces más a las personas en su día a día, cómo se relacionan con otras personas del módulo. Además, también te ayuda a ver cómo mejora el clima entre ellos, a veces hay tensión y con el taller mejoran la relación con los compañeros.
En Mujeres que Cuentan fuimos Carmela y yo a hacer la presentación del premio de relatos, tuvo una gran acogida por parte de las internas. Se sienten importantes en el sentido de que la mayor parte de la prisión esta hecha para hombres, se sienten más respetadas, con sensación de que se les tiene en cuenta. Fue muy bien, se involucraron y además vino una escritora para darles pautas y recomendaciones para la redacción de sus relatos.
¿De qué manera te han influenciado los talleres en tu vida diaria/personal?
Diálogos Restaurativos me ha ayudado a saber que hay personas que sí se arrepienten de verdad de lo que han hecho y quieren cambiar el rumbo en su vida y que muchas veces la persona infractora también desea que la perdonen por lo que ha hecho, sienten la culpa y no se pueden perdonar a si mismos y eso me ha ayudado personalmente porque me cuesta mucho perdonar a las personas. Nada o nadie dicta lo que es perdonable, eso va en el corazón de cada cual.
Yedra me ha ayudado a darme cuenta de que las personas con enfermedad mental también son igual de importantes que las que no tienen ninguna patología, necesitan ser escuchadas y mucho apoyo.
¿Qué tiene de especial CONCAES para que decidieses a quedarte de voluntaria?
Voy a seguir como voluntaria, ¡sin duda!
Elegí hacer las prácticas aquí porque gracias al voluntariado ya conocía el proyecto, estaba muy contenta y me encanta la labor que se hace. Me gusta mucho el ambiente, las actividades en los centros y todo lo que aprendo, tanto a nivel personal como profesional. Seguiré como voluntaria en todos los talleres que pueda participar y con el tiempo que pueda.
¿Te gustaría contarnos algo más?
Sí, gracias a CONCAES he conocido a personas internas que me han ayudado mucho a crecer en mi vida personal y compartir tiempo con ellas me ha ayudado a sentirme mejor, pensar que estaban agradecidos conmigo y yo con ellos. Nos aportamos mutuamente. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Es una experiencia única porque es a lo que siempre me he querido dedicar y saber que lo que haces ayuda a los demás, te hace sentirte plena.
Ojalá todos estos talleres puedan hacerse siempre, las personas internas valoran mucho que vayamos, son los grandes olvidados de la sociedad y no nos damos cuenta de lo que les podemos ayudar.

