Jornada en el IES Val Miñor en Pontevedra

La semana pasada acudimos al Instituto de Educación Secundaria Val Miñor en Pontevedra, esta vez la noticia la cuenta uno de sus protagonistas:

Crónica de una salida programada realizada en el centro penitenciario de A Lama en la que participaron Xoana, coordinadora de CONCAES en Galicia y responsable del programa en A Lama, Don Pablo, educador del centro y 5 de los internos que asistimos al taller de diálogo restaurativos.

Esta salida se ha llevado a cabo una vez finalizaron las 10 sesiones de las que consta el taller de diálogos restaurativos y participamos 5 de los internos que con éxito hicieron esta actividad.

La salida fue a un colegio, concretamente el IES Val Miñor de Pontevedra. Salimos a las 10:00 h del centro penitenciario y en algo más de 1 hora nos encontramos en el aula delante de 70 alumnos aproximadamente que cursaban 3º de la ESO todos ellos de entre 13 y 15 años.

Inició la charla Xoana presentando a Concaes, el trabajo que viene realizando con personas privadas de libertad y explicando que es la Justicia Restaurativa. Don Pablo, educador del centro, por su parte intervino contando cómo funciona una prisión y su trabajo como educador. A continuación, nos tocó a los internos hablar sobre nuestras experiencias en el taller y los que quisieron su experiencia personal, es decir, lo que nos llevó a prisión.

Me consta que todos hablamos desde el corazón, que todos teníamos la misma intención que no es otra que servirles a estos niños de ejemplo de cómo no se debe gestionar la vida y las emociones. Hablamos de la importancia de reparar el daño causado y de todo lo que se pierde por el solitario y penoso camino del pago de una condena.

Mientras hablaba delante de todos esos niños y profesores no sentí vergüenza ni culpa tampoco me sentí orgulloso o valiente como afirmaba un profesor por contar mi experiencia delante de la gente. Me sentí, a mis 58 años, un poco como el papá de cada 1 de ellos, con ganas de abrazarlos a todos y de darle el mejor de los consejos. Me sentí bien, reconfortado, restaurado y con ganas de participar en muchas más charlas de esta índole.

Dicen que estas tareas son una oportunidad de reparación del daño haciendo algo positivo por la sociedad. No sé en qué medida podemos reparar a los demás, pero sí sé que a mí mismo el taller y esta actividad me ayudaron más de lo que en principio creí que podrían hacerlo. Yo me siento reparado, logré perdonarme y mi firme intención de no volver a dañar a nadie, según hemos aprendido en el taller, también reconforta y repara las víctimas.

Gracias a programas como el que lleva a cabo CONCAES, a los que cometimos algún delito se nos enfrenta a las consecuencias que a otros ocasionamos. Esta toma de conciencia, esta oportunidad de empatizar con nuestras víctimas es duro, se pasa vergüenza, aparece el sentimiento de culpa y las ganas de llorar en algunas de las sesiones, pero merece la pena.

Los facilitadores de este programa nos han dicho que no hacen magia, que sólo nos proporcionan unas herramientas para que podamos reparar y repararnos, pero yo afirmo, sin duda, que la magia reside en como nos ofrecen esas herramientas, con el tacto con el que lo hacen, con la calidad profesional y la calidez humana que tienen.